El Gran Rey Thorgrim Portador de Agravios contempló la multitud de enanos reunidos frente a él. Hasta la última alma que habitaba en la gran fortaleza de Karaz-a-Karak había respondido a su llamada. Complacido, el Gran Rey levantó mucho las manos y el gran gentío enmudeció.

"¡Escuchadme, hijos de Grungni! Ya sabéis que Karak Ocho Picos ha caído frente a los Pieles Verdes. Un nuevo señor de la guerra se ha alzado entre las filas de nuestros eternos enemigos y sus manos están teñidas por la sangre de todos los valerosos enanos que lucharon hasta la muerte para defender nuestra magnífica fortaleza. ¡Hoy, me presento ante vosotros para aseguraros que ha llegado la hora de zanjar nuestra deuda con creces!"

Un coro de vítores y aplausos surgió como respuesta al discurso del Gran Rey, que dejó que el fragor resonase entre los elevados muros de piedra de la sala, antes de continuar.
"Ha llegado a mis oídos que algunos de vosotros creéis que ha llegado el fin de los tiempos y que el final de los Enanos está cerca. Tal vez algunos de vosotros penséis que deberíamos reunir todo el oro que podamos y cavar profundos túneles para pasar nuestros últimos días agazapados en madrigueras mientras el mundo se consume en los fuegos de la guerra. ¡Hoy me presento ante vosotros para decir no!"

Dicho esto, el Gran Rey levantó sobre su cabeza el gran Dammaz Grom, el Libro de agravios, para que todos los presentes pudieran verlo. "¡No huiremos a escondernos mientras haya agravios por satisfacer! ¡Retomaremos Karak Ocho Picos y aniquilaremos hasta el último Orco y Goblin que encontremos en su interior!"

Un gran rugido se elevó desde la multitud. El Gran Rey asintió y depositó el libro delante suyo. A continuación, empuñó en lo alto un martillo de exquisita factura que yacía a sus pies. El martillo refulgió tan brillante como la luna llena y estaba adornado por grandes gemas azules de gran claridad. El rey sostuvo el preciado martillo bien alto y los enanos reunidos frente a él se sumieron en un respetuoso silencio. Nunca habían visto un martillo de tan fina artesanía.

"¡Contemplad el primer Atacante de Condenación! Ha sido forjado por los mejores maestros armeros con los mejores materiales que uno pueda encontrar: mineral de hierro de la mina de Piedra Amarga, oro de rencor de las Marismas de la locura, piedra brillante de las minas de Gunbad y gromril de las cámaras perdidas de la Montaña del trueno. Esta es un arma como nadie haya visto desde la era dorada de nuestro pueblo. ¡Y es el primero de muchos!"

Susurros emocionados se apoderaron de la multitud, pero el Gran Rey no había concluido.

"Para forjar más Atacantes de Condenación, deberemos asegurar nuestro suministro de hierro, oro y gemas, pero sólo las mejores de todas. Para ello, decreto ante vosotros la fundación de una nueva orden, los Portajuramentos. Cualquier enano de entre vosotros que crea que tiene lo que hay que tener para aventurarse en los más peligrosos lugares del mundo será bienvenido, pero cualquiera que se aliste deberá prestar juramento ante mí. Un juramento por el que deberá luchar y, si fuera necesario, morir en defensa del pueblo enano."

"Como recompensa por su honor, ¡cada Portajuramentos recibirá una Atacante de Condenación y tendrá el honor de estar en la primera línea de nuestro ataque contra los Pieles Verdes! Ahora, ¿quién de entre vosotros se ganará el orgullo de sus ancestros uniéndose a mí?"

La gran masa de enanos dio un paso adelante, con los brazos en alto. Al Gran Rey le inundó el orgullo y alzó de nuevo su Atacante de Condenación.

"¡Uzkul a urki!", gritó. ¡Muerte a los orcos!
"¡Uzkul a urki!", rugieron los enanos como respuesta.




Por primera vez en más de seis meses, la confrontación entre Pieles Verdes y Enanos vuelve de nuevo para hacerse con los campos de batalla y sumirlos en una frenética lucha para acabar con agravios ancestrales. En las últimas pruebas especializadas de la Beta cerrada que han tenido lugar este mes, los muchachos de los Zolez Zangrientoz se enfrentaron a los Portajuramentos. Los feroces Orcos y Goblins comenzaron sus andanzas en el monte Cuerno Ensangrentado, mientras que los Enanos comenzaban viendo cómo su hogar de Ekrund necesitaba su ayuda desesperadamente.

La comunidad de la Beta ha tenido la oportunidad de experimentar en exclusiva el resultado de las innumerables horas de trabajo que los equipos de desarrollo han invertido en los escenarios de Enanos y Pieles Verdes desde que los probáramos el pasado otoño. Los jugadores han colaborado y luchado juntos en Misiones públicas, Escenarios y RvR libre para inclinar la balanza de la guerra a favor de su reino. Durante la primera fase, ¡los jugadores tuvieron además la oportunidad de explorar Altdorf en su estado pacífico y de ver la Ciudad Inexorable por primera vez!

Por si todo esto no fuera emocionante de por sí, además abrimos de nuevo las áreas de los Elfos Oscuros y los Altos Elfos y les permitimos que pidiesen ayuda a sus aliados del Caos y del Imperio en la batalla. En la última fase pusimos a vuestra disposición 18 carreras de un total de seis razas, ¡lo que nos acercó un paso más a la experiencia real de WAR! Aquí tenéis una muestra de lo que estuvo disponible durante esta fase:

- Los Grados 1, 2 y 3 de Pieles Verdes y Enanos
- Los Grados 1, 2 y 3 de Elfos Oscuros y Altos Elfos
- 18 carreras disponibles, todas ellas con sendas de Maestría

Orden
- Enanos: Rompehierros, Sacerdotes rúnicos, Ingenieros
- Altos Elfos: Maestros de la espada, Archimagos, Sombríos
- Imperio: Cazadores de brujas, Hechiceros brillantes, Sacerdotes guerreros

Destrucción
- Pieles Verdes: Orcos negros, Chamanes, Pastores de garrapatos
- Elfos Oscuros: Discípulos de Khaine, Elfas Brujas, Hechiceras
- Caos: Elegidos del Caos, Fanáticos, Bárbaros del Caos

- Pruebas del asedio
- Más posibilidades de artesanía, con interfaces mejoradas
- ¡La mazmorra de Gunbad!
- ¡Altdorf, en su estado pacífico!
- ¡La Ciudad Inexorable, en su estado pacífico!




Las siguientes cartas y escritos, ensangrentados y desgarrados, han sido interceptados por varias facciones en el campo de batalla.


***


El Gran Skrunty - Por Vanhel


El chamán llevaba horas en su sucia cabaña. Se encerró al atardecer, había encendido un fuego y puesto un caldero con un pestilente jugo a cocer. Cuando el líquido que rebosaba en el caldero llegó a ebullición, vertió en él una colección de setas luminiscentes y varias orejas de enano.

El pequeño goblin se puso a canturrear alegremente mientras daba vueltas alrededor del caldero, hoy estaba contento y con ganas de proseguir sus investigaciones... las orejas de tapón eran de una calidad excelente, conseguidas por sus muchachoz en una expedición matutina en la frontera meridional. ¡No podía desaprovechar la oportunidad de conseguir el Zuperjugo de Fuerza! ¡Sólo con el podrían derrotar finalmente a los taponez y echarlos de sus tierras!
Y él sería el "Mandamáz", el Magnífico Chamán Skrunty Ueleakezo, tendría un gran ejército de muchachoz y los alimentaría con Zuperjugo para matar a todos. ¡Ah, que magnífica era la vida de un chamán, y más siendo uno tan inteligente como él!

Mientras cantaba y brincaba, un pensamiento se abrió camino en su cabeza y comenzó a rondarle la mente:

"Veamoz, ez cierto que laz cozaz ni ze crean ni ze deztruyen; zi yo rompo mi caldero, puedo fundirlo y hacer ke miz muchachoz me fabriken otro, zi yo pinto a miz muchachoz de rojo ellos korren máz rápido, zi... ¡NO PUEDE ZER!
Ozea, que zi loz muchachoz komen karne de tapón, el tapón ¡¡zigue viviendo dentro de elloz!! ¡¡y puede ke incluzo ze apoderen de zuz penzamientoz!! ¡Malditoz taponez, ni muertoz pueden dejarnoz en paz! No puede zer... tengo que ezcapar de loz muchachoz o me matarán porke loz taponez de zuz barrigaz ze lo dirán."

Fuera de la cabaña, los orcos jugaban a "Tiro a pulzo del Gobbo", y muchos goblins yacían esparcidos por el camino después de haber sido usados como proyectiles. El chamán se estremeció mientras observaba la escena, ¡ya habían empezado a revelarse los muchachoz!

Abrió la puerta de la cabaña lentamente, sin hacer ruido... pero tropezó con un gigantesco orco negro.

"Eh, tú, pekeñajo, por fin zalez, loz chicoz eztabamoz penzando en... " - Antes de que pudiera seguir, el chamán lanzó un alarido y salió corriendo - "...maldito pekeñajo, yo zólo kería ke me dieze un vazito de eze jugo ke tiene en zu cabaña..."
"¡Y vozotroz zeguid razcando zi no kereiz ganaroz una buena tunda!" - Los snotlings que tenía colgados del cuello gimieron y continuaron masajeando las sienes.

Ya a una distancia segura, el chamán se paró en seco y comenzó a resoplar para recuperar el aliento.
" ¡Por fin zoy libre!, malditoz muchachoz ke kerian azezinarme, ¡a mí!, ¡al Gran Skrunty! ... Pero no kontaban kon ke zoy máz lizto, oh zi, mucho maz lizto, y e dezcubierto zuz planes... ¡¡volveré y loz machakaré!!
Ezo zí, a miz ziguientez muchachoz no lez daré karne de tapón para zenar ...¡No zé cómo puedo zer tan liiiiizto!"

Comenzó a reír como un poseso mientras caminaba por el bosque plagado de enanos. El Gran Skrunty iba en busca de su próxima tropa de muchachoz, sabía de sobra que estaba destinado a ser el Amo, el Jefazo, el "Mandamáz"...



***


Darac- Cirin - Por MrHappypants


La runa tenía que ser entregada.
El sonido procedente del cuero viejo de sus gruesas botas al andar por el suelo podía oírse en la lejanía del túnel, el aire olía a carbón, aunque no estaba tan cargado como cuando solían bajar a las profundidades de la mina, donde el olor a carbón se intensificaba por la falta de aire.

Grommin se detuvo, el subsuelo había sido durante milenios el hogar ancestral de los enanos, desde pequeños se les enseñaba a guiarse por el olfato en caso de no saber qué camino seguir. Bien sabía que las encrucijadas de caminos podían abarcar cientos de kilómetros y que, si uno no sabía de antemano por dónde ir podía dar vueltas y vueltas e incluso regresar al mismo punto de partida.
Dentro del guante, saco el pergamino de la misión y lo releyó, las gotas de sudor descendían por el rostro hasta la nariz y luego hasta su poblada barba rubia. La luz de su linterna apuntaba al suelo, a escasos pies de él, atravesando las motas de polvo en el aire y mostrándole el camino a seguir. Era de vital importancia el no detenerse. Por aquí, por allá, sabía el camino, ya no sabía cuántos días llevaba bajo suelo, sin dormir, parándose solo para descansar sus pies. Su olfato le estaba guiando a la superficie, Grommin empezó a ver las maderas que reforzaban las paredes, estaba cerca, y... Se giró bruscamente. A escasos metros de él, un pie verde doblo la esquina, unos ojitos rojos le miraban, brillando en la oscuridad, una docena como mínimo. Lo estaba sufriendo desde hace días, unos goblins le seguían, aunque no se atrevían a acercarse. Codiciaban su runa, la runa que llevaba atada al cuello reforzada por su armadura de Gromril, las minas ya no eran seguras y el paso estaba infestado de pieles verdes, Grommin sabia como eludirlos, pero volvían a encontrarlo. Sin embargo, no era eso lo que temía, temía que dieran la voz de alarma, aunque esperaba que su codicia les impidiera hacerlo.

Sin detenerse a pensar, corrió túnel arriba con el eco de sus pasos resonando fuerte. Era la recta final, ahora no podía deterse ya, su eco despertó gritos en la oscuridad, batir de alas y cientos de pasos, correr, era su meta, llegar era su destino, las salas de la mina empezaron a aparecer , grandes espacios para descansar reforzados por pilares tallados con caras enanas, una obra de arte, no importaban, tenía que llegar, por encima de su cabeza los oía correr en paralelo, ganándole ventaja, pero él sabía dónde estaba su salida... doblo hacia otro corredor, al final , se vislumbraban las puertas enormes de roca tallada que daban al interior de Darac-Cirin. Un callejón sin salida aparente. Los oía respirar en su nuca, correr casi pegados a él, gritaban, se movían muy cerca... cerca es lo que estaba él, sin embargo. Apretó con fuerza la runa sobre el metal, un destello, y las pesadas puertas se abrieron. Inmediatamente se tiro al suelo, un aluvión de flechas atravesó el corredor hundiéndose en metal y carne goblin, los guardias le alentaron a levantarse, animándolo, pero ya no tenía fuerzas, la armadura pesaba demasiado... pero aún le quedaba el orgullo de ser un enano y de cumplir con su rey. Se levantó temblando y avanzó, cada paso era una gesta, una burla... la puerta estaba cerca...los goblins también.





¡Recreaos con las capturas de pantalla realizadas por nuestros jugadores de la Beta durante sus aventuras en busca de gloria y honor!














Gruesas columnas de humo se elevan tanto desde el paso del Fuego Negro como de las Tierras Yermas oscureciendo el aire conforme la guerra sin cuartel entre los Zolez Zangrientoz y los Portajuramentos continúa. Incluso con la ayuda de los aliados de ambos bandos resulta imposible vaticinar quién saldrá victorioso. WAR llega a un nuevo clímax cuando se llama a los gremios de todo el mundo a que ayuden a sus reinos en esta tormentosa situación. Si queréis estar al tanto de los últimos acontecimientos, ¡leed el próximo ejemplar de las noticias desde el frente!